Nuestra calaverita dedicada a Ozzy Osbourne
Dormido el buen Ozzy estaba,
Cuando la flaca se apareció de la nada
“Príncipe, tu hora ha sido marcada”
Modorro y roncando,
Osbourne no hacía caso.
Frustrada y cansada de cargar su hoz,
La flaca alzó todavía más su voz
“¡Príncipe de las Tinieblas!
’¡Ya no hay nadie más que te absuelva!"
En eso,
La Sharon despertó y le apretó del pescuezo
“Ve a ver que quiere ahora la flaca,
mañana tenemos concierto en México y hay que preparar la petaca”.
“¿Qué no ves que estoy durmiendo?”
Le dijo Ozzy, derrotado y somnoliento
“Es hora de irnos,
agarra tus chivas y te despides de tus hijos”.
El padrino del metal se nos iba
La muerte estaba sobre de él
Y aunque Ozzy no quería,
La muerte a su designio le era fiel.
La parca pensativo lo veía
“¿Qué pasa Ozzy, no que no me temía?
Con aire de grandeza,
Y poniéndose sus pantuflas,
El hombre la encaró con firmeza
“Mañana toco en México, mi señora
deme chance o sentiré gran deshonra”
Escuchó la muerte su petición
“A mí no me engañas pinche cabrón”.
Levantándose sumamente furiosa,
Sharon le grito a la flaca
“Ya déjalo en paz babosa,
¿qué no ves este ni a una mosca aplaca?"
Asustada y vencida
La muerte pactó su huida
“He de regresar por ti príncipe,
ya te cayó el chahuistle”.
Todavía enojada,
Y con su espeluznante mascarilla en la cara
Sharon le ordenó al siniestro
“Vuelva a la cama
o te madreo en serio”
“Sí mi señora”
afirmó cual siervo.
