My Chemical Romance
Es probable que nunca nadie antes haya llenado tanto la explanada frente al escenario Corona. La concentración de personas abarcaba un área inmensa, y no era para menos: se trataba del regreso de una banda consentida después de 14 años. Gerard Way, enfundado en una armadura medieval, y compañía devolvieron a los presentes a su adolescencia haciendo un repaso por su discografía, tocando desde “Bury Me in Black” hasta “The Kids from Yesterday”. La energía del show logró llegar hasta los que estaban cientos de metros atrás; los guitarrazos se sentían desde lejos; los fans respondían con emoción y absoluta lealtad. Sí, siempre faltaran canciones en el setlist, pero My Chemical Romance cumplió con todos sus éxitos.
Arctic Monkeys
La banda de Sheffield, Inglaterra, volvió a un festival mexicano con el furor por The Car, su más reciente álbum, todavía vivo. Alex Turner, desatando suspiros y admiración por doquier, se apropió del público desde el primer minuto. Sin mayor parafernalia, Arctic Monkeys también hizo un recorrido por su ya extensa discografía, relegando un poco su nuevo esfuerzo —aunque fue grato escuchar en vivo “Body Paint” y “There’d Better Be a Mirrorball”— en favor de los grandes hits. De cualquier manera, el grupo aprovechó la oportunidad para presentar nuevas versiones de temas anteriores, específicamente de “505” y “Four Out of Five”. Mostrándose agradecido y humilde, Turner volvió a demostrar por qué es un icono millennial y figura del rock contemporáneo. Además, la madurez que el cuarteto ha demostrado en sus últimos discos ya se siente en sus shows en vivo.
Yeah Yeah Yeahs
Por más increíble que parezca, Yeah Yeah Yeahs tenía casi una década sin tocar en CDMX; afortunadamente, su corto pero emotivo set en el Corona Capital sirvió para hacernos olvidar su larga ausencia. El disco Cool It Down ha devuelto al trío a sus mejores momentos, y su nuevo aire se notaba mientras tocaba “Spitting Off the Edge of the World” o “Wolf”; la banda demostró que sigue teniendo el toque. “Maps”, por supuesto, hizo derramar una que otra lágrima por ahí, y “Date with the Night”, al final, volvió locos a todos por unos cuantos minutos. Karen O, como siempre, mezclando ternura con rudeza, hizo suyo el escenario no solo con su extravagante outfit y su voz, sino también con la presencia que ha pulido a través de todos estos años.
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Phoebe Bridgers
Una de las que hizo su debut en México gracias al festival fue Phoebe Bridgers, quien reunió a una muy buena cantidad de gente en uno de los escenarios que no era el principal. Las dulces y melancólicas melodías de la estadounidense fueron regalo suficiente para los que se congregaron a verla; en todo momento le expresaban su amor con atuendos, pancartas, gritos o demás. Durante poco menos de una hora, Bridgers nos adentró en el aclamado Punisher, apoyándose de lindos visuales que parecían evocar cuentos infantiles dentro de libros estilo pop-up. Los fans, por su parte, correspondían cantando de memoria desde “Kyoto” hasta “I Know the End”, la cual terminó su concierto de forma explosiva.
The 1975
Sobre Matt Healy y compañía cayó la responsabilidad de cerrar el festival, y vaya que se lo tomaron en serio. The 1975 se valió de buena parte de sus éxitos para conquistar al público. El carisma y la actitud despreocupada y hasta irreverente de Healy fueron los protagonistas de la noche. Aunado a ello, cada tema que la banda tocaba volvió locos a sus fans: “Love Me”, “Chocolate”, “Happinness”… Con ya bastante material en su haber, el grupo armó un set muy equilibrado e idóneo para la ocasión. Al final, The 1975 sonó excelente y nos hizo soñar con un concierto en solitario para el próximo año.
Por: Diegoberto
